martes, 22 de mayo de 2018

Como conocí a Nelson Mandela


En 1998, me envían por El Nacional con el presidente Rafael Caldera a la cumbre del Caricom a Santa Lucia. Viajo en el avión presidencial con otros colegas, que me ignoran porque soy una debutante que nadie conoce. A la final, me hice amigos de los colegas del Caribe, a quien -por mi inglés- les hice el puente para que entrevistaran e hicieran contacto con las autoridades venezolana. Estos colegas caribeños, a quienes acababa de conocer, me invitan en agradecimiento a almorzar y me dicen que me tiene un “postre” sorpresa. El almuerzo transcurre y el famoso postre no aparece. Les pregunto, y me dicen que la postre sorpresa es otro lugar. Caminamos por el hotel donde se realiza la cumbre hasta una habitación, y los colegas me dice riendo: “toca la puerta, y tendrás tu sorpresa”. Toco la puerta un poco confundida, y adivinen quien la abre: Nelson Mandela. Casi no me desmayo. El líder sudafricano, ríe y me dice que mis colegas le pidieron recibirme, por la deferencia que yo había tenido con ellos, fue media hora inolvidable, off de récord. Ningún otro periodista venezolano tuvo ese honor.

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