Trabajé siete anos en El Nacional, pero ya sentía que
tenia que probar nuevas cosas. En 2001 renuncio y con mis prestaciones me
asocio con una gran periodista, Albor Rodriguez y otras socias para crear una
empresa. Todo iba bien hasta que el paro de 2002 nos deja sin clientes y en la
calle. Estoy sola con una hija de 5 anos que mantener por mi cuenta, y me dicen
que el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) esta buscando un
periodista con conocimientos de inglés. Me voy para allá, ya casi en el ultimo día
de la convocatoria. Había unos 70 periodistas postulándose, algunos reconocidos.
Me dije, bueno, no tengo mucho chance, pero lo intente. Hasta la secretaria del
embajador no me dio muchas esperanzas. Voy a mi entrevista, y a los días me
llaman -incluso para sorpresa de la secretaria- y me contratan. Lo más insólito
es que, aunque yo tenía experiencia, pero no a lo mejor tanta como otros o
siendo una ilustre desconocida en comparación con mis contrincantes, fui la única
que dije que mi inglés era más o menos, y resulta que me sobrestime al lado del
resto de los postulados. Mi buen ingles y mi honestidad me dieron el trabajo. Y
fue una gran experiencia porque participe en la mesa de negociación y dialogo,
e incluso en el libro del Centro Carter, con autores como Jenifer McCoy y
Francisco Diez. reconocieron mi trabajo, ¿qué tal?
miércoles, 23 de mayo de 2018
martes, 22 de mayo de 2018
Como conocí a Nelson Mandela
En 1998, me envían por El Nacional con el presidente Rafael
Caldera a la cumbre del Caricom a Santa Lucia. Viajo en el avión presidencial
con otros colegas, que me ignoran porque soy una debutante que nadie conoce. A
la final, me hice amigos de los colegas del Caribe, a quien -por mi inglés- les
hice el puente para que entrevistaran e hicieran contacto con las autoridades
venezolana. Estos colegas caribeños, a quienes acababa de conocer, me invitan en
agradecimiento a almorzar y me dicen que me tiene un “postre” sorpresa. El
almuerzo transcurre y el famoso postre no aparece. Les pregunto, y me dicen que
la postre sorpresa es otro lugar. Caminamos por el hotel donde se realiza la
cumbre hasta una habitación, y los colegas me dice riendo: “toca la puerta, y tendrás
tu sorpresa”. Toco la puerta un poco confundida, y adivinen quien la abre:
Nelson Mandela. Casi no me desmayo. El líder sudafricano, ríe y me dice que mis
colegas le pidieron recibirme, por la deferencia que yo había tenido con ellos,
fue media hora inolvidable, off de récord. Ningún otro periodista venezolano
tuvo ese honor.
Retomo el blog
Retomo mi blog
Hace 8 años que no escribo aquí. Pero decidí retomarlo
porque tengo muchas cosas que decir. En esos 8 años han pasado muchas cosas, y
posiblemente le nombre de “Paranoia Ciudadana” no tiene el mismo sentido con lo
que la cree hace casi una década. Pero si se le puede dar una vuelta porque en
Venezuela, o los que aquí vivimos, somos unos ciudadanos paranoicos. Antes mi intención
era hacer crónicas de mi ciudad, pero hoy quiero hacer catarsis como ciudadano
de este país. Nada tengo que perder, y lo que quiero es compartir con mis
compatriotas lo que siento y dejar algo que a lo mejor pueda servirle a
alguien. Algo con lo que se puedan sentir identificados. Todos tenemos algo que
enseñar y algo que aprender de todos con los que tropezamos. Es bueno ver desde
otros ojos una realidad, para muchos confusas. Pero para los que aún estamos aquí
en el país bregando, sepan que no están solos. Y lo que me hace quedarme aquí son
dos cosas: Mi madre de 83 años -mis dos hermanos se fueron y mi papa murió- y
mi temor de empezar de nuevo en otro país a mi edad. Además, aunque me gusta
viajar, nunca he querido vivir en otro país. Aunque soy buena en periodismo, no logre
sobresalir, no sé por qué no logre sobresalir, a lo mejor nunca realmente lo
intente, pero hice siempre hice mi trabajo con honestidad y principios, nadie
puede hablar decir que tuve otras intenciones, ni cuestionar mi trabajo. Colegas,
el periodismo, como la medicina -mis padres son médicos- es una labor de interés
social, no se puede mercadear con eso. Ahora no vivo del periodismo directamente,
sino porque domino el inglés. Los idiomas son otra carrera, y son una manera de
conectarse con el mundo. Un periodista que no domine otro idioma como el inglés
-es el idioma más hablado en el mundo después del mandarín, pero porque hay muchos
chinos-, pierde la mayoría de la información del mundo que es de lo que depende
su trabajo. Hagan una búsqueda en Google en ingles y comparen los hits con una búsqueda
en español, y entenderán lo que digo. Como hija de médicos y periodista científico
creo que no todos somo iguales, y simplemente porque algunos nacimos con mejores
herramientas (80% es herencia y 20% crianza), así que lo que hay que averiguar
en que soy bueno y explotarlo. Y además ser honestos y creer que nadie es mejor
o peor que tú, sino diferente.
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